martes, 14 de agosto de 2007

Cableros vs. Televisa

Por Gabriel Sosa Plata

Columna “Telecom y Medios”, publicada en El Universal, Finanzas, 14 de agosto 2007

Si se le permite a Televisa continuar con sus adquisiciones de sistemas de televisión por cable, este consorcio podría pasar del 50 al 80 por ciento del control de la industria de la televisión restringida y de los nuevos servicios convergentes, lo cual convertirá al mercado del triple play y de los contenidos audiovisuales en un duopolio (Televisa y Telmex) poco favorable para México.

La advertencia anterior es de empresarios de la televisión por cable quienes a través de su organismo representativo, la Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones por Cable (CANITEC), cabildean cautelosamente con legisladores para que el nuevo marco jurídico de la radiodifusión y las telecomunicaciones, una vez liberado por la Corte el engrose de la sentencia en contra de la denominada ley Televisa, impida de una vez por todas el desmedido crecimiento de Televisa en el sector.

En un documento presentado la semana pasada a algunos legisladores, los “cableros” proponen que se debe evitar el fortalecimiento de las relaciones horizontales (contenidos) y verticales (medios de distribución) de los operadores que ya tienen una participación preponderante en el mercado, como es el caso de Televisa, con el fin de no incrementar su capacidad para actuar en contra de la competencia.

Mientras los “cableros” hacían su presentación, paradójicamente el equipo de Emilio Azcárraga cerraba negociaciones para adquirir una empresa de telecomunicaciones más: la telefónica Bestel por cerca de 420 millones de dólares. Aunque la transacción deberá ser aprobada por la Comisión Federal de Competencia (CFC), se prevé que con esta adquisición Televisa se extenderá en la provisión de servicios de larga distancia, de enlaces por microondas a nivel nacional y telefonía local en la Ciudad de México y área conurbada.

La oposición de los cableros parte de un diagnóstico ya conocido: la fuerza de Televisa en la televisión abierta, en la televisión restringida con Sky y Cablevisión, en la captación de la inversión publicitaria y en la audiencia de sus canales, independientemente de su participación en otros medios como radio, Internet y los medios impresos. Es decir, la empresa ya de por sí tiene un poder sustancial en la producción de contenidos y en la redes de distribución.

Al aprobar la Comisión Federal de Competencia (CFC) la adquisición de Televisión Internacional (TVI) de Monterrey y en estos días la de Cablemás, Televisa controlará el 48.3 por ciento de la industria de la televisión restringida, al tener a dos millones 699 mil suscriptores (un millón 430 mil de Sky, 496 mil de Cablevisión, 629 mil de Cablemás y 144 mil de TVI). Este casi 50 por ciento del mercado podría llegar al 80 por ciento si para el 2012 Televisa adquiere más grupos de televisión por cable.

Crecimiento significativo

De acuerdo con el documento, en el 2012 se prevé que la televisión restringida tendrá una penetración del 50 por ciento en los hogares con televisión en el país, al pasar de unos 5 millones de suscriptores existentes en el 2006 a casi 15 millones en el 2012. Estos datos son una muestra clara de lo apetitoso que es el sector, más aún si las redes tienen la posibilidad de ofrecer servicios convergentes de televisión, voz y datos. De igual manera, la televisión restringida es muy atractiva ante las estimaciones de crecimiento de inversión publicitaria entre el 2006 y el 2010 hacia esta industria: 33 por ciento al año, porcentaje casi cuatro veces mayor que el previsto para la televisión abierta, el cual será de 9 por ciento anual.

En opinión de los “cableros”, el dominio de Televisa en el sector derivará, si no se toman acciones preventivas, en una barrera de entrada para ofrecer servicios convergentes de telecomunicaciones, en la comisión de prácticas monopólicas como la venta atada y los subsidios cruzados, en la desincentivación de la competencia en la producción de contenidos en español y en dificultades de acceso a las redes a la producción independiente y a nuevos canales de televisión.

Por eso es que en estos días de claroscuros, fue más que bienvenida la operación llevada a cabo entre Megacable, de Javier Bours, y Multioperadora de Sistemas, de Jorge Burillo Azcárraga, ya que esta manera se fortalece a una de las empresas del sector, Megacable, y se le quita por ahora a Televisa la oportunidad de adquirir otra empresa en la que también había puesto los ojos. Como informó Alberto Aguilar, Multioperadora opera en Toluca, León y Los Cabos con 180 mil clientes (EL UNIVERSAL, 10 de agosto 2007).

La nueva Cámara de Radio

Continúa vigente la intención de varias decenas de radiodifusores de salirse de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) y de crear una Cámara de Radio (CIR) que realmente represente los intereses de los empresarios de la radio y no sólo de la televisión. El director de la CIRT, Andrés Massieu, miente cuando afirma en su réplica (El UNIVERSAL, 8 de agosto) al artículo publicado por el exsenador Javier Corral (EL UNIVERSAL, 7 de agosto) que abortó el intento del empresario radiofónico Roque Chávez para conformar dicha organización.

La mayoría de los integrantes de Radio Independiente, organización creada por el mismo Roque Chávez, apoyan la iniciativa, pero postergaron la fecha para la constitución formal de la nueva CIR. Ya no será el 15 de agosto, sino en los meses siguientes, una vez que se sumen a su causa más radiodifusores y estén seguros de alcanzar el 25 por ciento de industriales requerido para ese propósito. ¿Lo lograrán? Actualmente Radio Independiente representa al 18 por ciento de la industria radiofónica.

Conflictos en COFEPRIS

La semana pasada me referí a la labor que en materia de publicidad lleva a cabo la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS). Al respecto, recibí varias denuncias sobre el conflicto de intereses de dos funcionarios de esa área dependiente de la Secretaría de Salud: el doctor Alberto Carlo Frati Murari, integrante del Comité Científico de COFEPRIS, es al mismo tiempo director del área médica de Genomma Lab, mientras que la química farmacobióloga María Guadalupe Saleta García combina su labor de asesora en la Comisión con la de coordinadora de Control de Calidad de los mismos laboratorios. Por cierto, el doctor Frati es figura central en el sonado caso del empresario Zhenli Ye Gon. Cuando fue director de Evaluación de Medicamentos de COFEPRIS, firmó el permiso para la entrada de 44 toneladas de seudoefrina que importó Ye Gon.

Profesor e investigador invitado de la UAM-Cuajimalpa
gsosap@yahoo.com

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